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Cuidadito con lo que dejamos al alcance de nuestras mascotas

Xana convivía con nosotros en la finca de nuestra casa. La finca o jardín no tiene más que césped, unos arbustos, unos setos, macetas, piscina (de las de Toy),... lo único frutal son unas parras de kiwis, que por cierto dan muy buena sombra para el verano, son muy tupidas y muy limpias: nada de bichos y no cae ni una hoja hasta el otoño: un buen cobijo para el perro. Bueno, tuvimos la feliz idea de poner algo más; unas fresas. Preparamos el lugar y lo vallamos para que la perra no pudiera hacer agujeros o simplemente destrozar todo y dejaranos sin el suculento manjar. Después de cierto tiempo nos dimos cuenta que también teníamos que negarle este manjar a los caracoles, babosas,... y para esto fuimos a una simple tienda donde tienen material de jardinería. Pedimos algo para proteger las fresas de estos animalillos -"aquí tiene, son 2 con setenta y cuatro"- ésta fue toda la conversación con el empleado de la tienda. Cuando volví a casa con el veneno me puse a trabajar en perfeccionar el vallado que habíamos puesto para que fuera inaccesible para la perra. Este trabajo consistió en poner después del vallado unos plásticos a modo de invernadero. No es que un veneno para tan diminutos animalillos nos asustara demasiado pero todo lo que sea veneno mejor que esté bien lejos. Por fin terminé el trabajo, imposible que la perra pueda llegar hasta las fresas, aunque salte el vallado (cosa difícil), no llega a las fresas (imposible). Ahora llega el momento de echar el veneno, lo más fácil. A continuación a merendar y a descansar después de tanto trabajo. Después de media hora de descanso empiezo a pensar en que tal quedaría la faraónica obra y bajo a ver. Maldito el día en que pensé en plantar fresas, el vuelco que me dá el estómago me hace salir la merienda tal cual había entrado, helado, pálido y los ojos no paran de llorar, tanto trabajo para nada: ¡no guardé la bolsa!!! Sí, habeis entendido bien, hice un bunker para que la perra no llegase al poco veneno que iba a echarle a las fresas pero le dejé toda la bolsa fuera a su alcance. Y sí, habeis entendido bien: ¡¡¡Xana había muerto!!!
       Imprudencia mía: desde luego que sí, por varios motivos, no preguntar y sobre todo por despreocuparme de la bolsa (tengo que decir en mi favor que fue despiste no despreocupación, sinó no hubiese hecho todo el trabajo, pero vaya despiste).
       Pensé en poner esta historia bajo el siguiente título "injusticias, debemos denunciar..." por lo siguiente. No sé si os habeis dado cuenta de que este veneno para caracoles lo compré en una tienda cualquiera y no me advirtieron de nada. Y también os podéis haber dado cuenta de que sólo falté media hora y ya estaba muerta: ni vómito, ni queja de ningún tipo, muerta. Hablé con un veterinario y dijo:
       -aunque la hubiese visto comer y hubiese estado yo allí, no habría nada que hacer. Con un matarratas puede salvarse        pero un veneno de este tipo es fulminante.
       -pero ¿como puede haber algo así en el mercado, en cualquier tienda, sin ninguna restricción? Pregunto yo
       -sí, es increible. Un veneno muy parecido para topos lo prohibieron, no sé porque este está en la calle.
Tengo que decir que es un veneno no sólo peligroso para un animal sinó que por su aspecto podría comerlo un niño. Son laminillas verdes fluorescentes como las de chocolate que adornan las tartas (igualitas de verdad).
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Dominancia, familia y amistad. Por Otto.

   Dicen que los Malamutes somos dominantes, es verdad y os voy a contar el porqué. Somos perros de manada y como tales necesitamos un lider. Si en nuestra manada no hay un verdadero lider otro tiene que ocupar su lugar y cualquiera que se sienta capacitado para serlo lo intentará. En mi casa tenemos un lider que es nuestro dueño y después de él está toda la familia humana. Pero cuando quedamos sólos alguién tiene que tomar las riendas de la casa y de momento el que tomó la decisión de hacerlo fuí yo. Todos están de acuerdo, pero si alguno intenta quitarme este liderazgo y veo que no va a ser bueno para la manada, tendré que enseñarle mis defensas y si con esto no llega quizá tenga que darle un revolcón. Esto no tiene nada que ver con agresividad, es más, cuanto más definida está la jerarquía más paz y felicidad hay en casa. Si en algún sitio os dicen que los malamutes somos agresivos seguro que hablan de un malamute que vive en una manada con una jerarquía muy mal definida y eso si que puede llevar a lo que los humanos llaman "agresividad por dominancia".
    Por lo que veo en el parque, esto es aplicable a cualquier raza pero en mi casa somos Malamutes y en la de mis padres también y nos va muy bien. Lo mismo que nuestro dueño tiene que hacer lo posible para ser el lider (no nos deja acercarnos a la escudilla llena de comida hasta que no nos dice una palabreja, pasa por las puertas él primero, no nos deja entrar en algunos sitios,...) yo también tengo que mantener mi liderazgo cuando él no está: siempre que veo que otro echa una meadita yo tengo que echar otra encima (esto me cuesta mucho trabajo, porque no puedo mear todo junto cuando tengo ganas, siempre tengo que reservar un poco para tapar las de mi manada), si encontramos comida ellos me la dejan a mí, y si no lo hacen tengo que apartarlos, pero como tengo buen corazón a veces se la dejo para ellos (siempre después de olerla yo). También soy el primero en acercarme a Víctor, nuestro lider humano y el único que entra en algunas zonas. Os aseguro que ya no recuerdo cuando tuve el último altercado con mis subordinados.
    Tengo que reconocer que cuando alguna de las chicas de casa están en celo, mandan ellas, me "vuelvo tan loco" que no puedo parar de mirarlas y de darles besos. A Víctor le doy mucho trabajo porque tiene que lavarlas de tan babadas que quedan. Esos días no como, le dejo mi ración a la chica de la que "me enamoro" y mientras come ella yo miro, no lo puedo evitar. Después de cinco o seis días se me pasa y ya vuelvo a ser el lider.

Mi mejor amigo
     Un día escuche como Rafa, un amigo de Víctor, le preguntaba como podía conseguir un perro tan bonito como yo. Después de un tiempo, cuando bajábamos al parque, llegó Rafa con Dylan un cachorrito de mi raza. Ahora es mi mejor amigo. Yo ya era un chicarrón que ya pasaba de los 40 kilos y él era un enano de poco más de 2 meses. Cuando Víctor me dijo que se iba a quedar para siempre con Rafa, me hizo mucha ilusión y después me contó que era medio hermano mío y también mi sobrino. Víctor o Rafa cuando cuentan esto a otro humano tienen que dar muchas explicaciones: "¿como pueden ser hermanos y sobrino?". No es tan complicado, mi padre fue novio de mi madre y después de una hija que mi madre tuvo con otro, así de fácil. Ahora Dylan ya es tan grande como yo y seguimos siendo tan amigos. ¡cuanto llevamos jugado desde entonces y nunca tuvimos un problema! A muchos les llama la atención como podemos llevarnos también dos machos. Cuando vamos a una exposición, vamos juntos en el mismo coche y en la misma jaula y después en el área de grooming seguimos dentro los dos. Cuando pasan humanos, les dicen a Víctor y a Rafa, "yo no me fiaría, en cualquier momento se matan ahí dentro", pero eso es que no nos conocen. El secreto es que ni él es una amenaza para mi manada ni yo soy una amenaza para la suya, también sé que él me ve como a un padre (aunque no quiere reconocerlo porque ya es un chicarrón), lo noto porque me persigue y siempre va mirándome, yo hago como que no me doy cuenta, pero la verdad es que me gusta que me vea como a un padre. Abajo podéis ver unos vídeos que grabó Víctor, en ellos estamos jugando Dylan y yo. Son desde el día que nos conocimos hasta estos días, a ver si os gustan. También hay unas fotos y si hacéis click sobre ellas nos podéis ver más grandes.

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      Otto y Dylan el día que se conocieron. Puedes abrirlos directamente. Sólo ocupa 344 Kb                                 Otto y Dylan el día que se conocieron. Puedes abrirlo directamente. Sólo ocupa 344 Kb                                    Otto y Dylan el día que se conocieron. Puedes abrirlo directamente. Sólo ocupa 344 Kb                                  Otto y Dylan corriendo       

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   Otto y Dylan se tiran al mar para buscar un palo                                 Otto, Dylan y Dona corriendo como alma que lleva el diablo                                    Puedes ver como Dylan y Otto juegan hasta el límite sin que llegue a mayores                                  Dylan y Otto jugando fuerte en la playa  

¿Problemas con los vídeos?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Se le acabaron las pilas al Regalo de Reyes

    Debemos denunciar la facilidad con la que se compra y luego se deshace uno de un animal. Esto es algo que pasó en el parque por el que yo voy todas los días (seguro que pasó también por el tuyo). Dos días después de reyes, una noche de frío polar, sentimos un pequeño gimoteo, nos acercamos y allí estaba: un cachorrito que no debía de tener más de dos meses. El pobre estaba temblando de frío, hambriento, sediento, triste,... Nos reunimos y pronto hicimos nuestras suposiciones ¿se habrá perdido? ¿lo habrán abandonado? Claro que lo habían abandonado, no tenía ni collar, estaba en el parque y no tenía ni 2 meses. Un cachorrillo de menos de 2 meses no se apartaría de nadie que le diese seguridad.
     Conclusión: Al regalo de Reyes se le habían acabado las pilas.
Igual que un juguete: a un niño se le antoja un animalillo e igual que con un juguete el niño se aburre del animalillo. Por encima a este "juguete" no lo podemos meter en el armario hasta que nos vuelva el capricho y por si fuera poco hace pis, caca, muerde las patas de la mesa, hay que sacarlo cuando uno quiere estar en el sillón,... Pero tan irresponsables son algunos que le compran el capricho sabiendo que no es más que eso: un capricho (éstos siempre son pasajeros). O quizá es que no sólo son irresponsables sino que son tontos del culo y no saben que los animales mean y cagan. Sí, hay gente para todo pero eso no significa que debamos permitirlo: no aconsejeis la compra de un animal si no creéis que esa persona le va a dar lo mínimo y un poquito más. Es algo en lo que los criadores deberían de poner un poco más de interés y no pensar sólo en vender su camada lo antes posible (menos de 2 meses tenía el perrillo y a vaya tíos se lo fueron a vender).
     Final feliz: como no todo es crueldad e irresponsabilidad, hay que decir que la movilización fue inmediata y hoy el perro y su nuevo dueño son dos compañeros más en nuestro círculo y en nuestro parque.
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Mestizos, pura raza y buen corazón

    ¡¡¡Que fácil es opinar!!!. Hay gente que piensa que tener un perro de pura raza es de "estirados" y que ir a exposiciones es una vanalidad: "tú y tu perrito de pura raza vais a ver si sois los más guapos". Otros nos tachan de racistas (tiene narices el asunto): "lo que te pasa es que eres un racista, yo prefiero un perro mestizo". Otros por gastar dinero comprando perros: "yo no compraré un perro en mi vida, yo lo adopto en una canina".
    Una cosa está clara, si no hubiera perros de raza, no habría perros mestizos. Por supuesto que un perro mestizo puede ser tan buen compañero como el perro más "burgués". Pero los criadores de perros de raza y los propietarios que los adquieren están haciendo una labor de preservación sobre un patrimonio que a mi entender sería una pena perder. Hay más de 200 razas reconocidas oficialmente, todas ellas reconocibles no sólo por su aspecto, sinó que cada raza también tiene unas carácterísticas de carácter y "forma de ser". Esto ayuda a que cada persona pueda elegir el tipo de perro que necesita o cree que le es más apropiado. Con un perro mestizo hacer una previsión futura es realmente aventurarse demasiado y eso sí que, en algunos casos, representa un gran problema. Las exposiciones son una prueba de garantía para que esas razas sigan teniendo esas características que los hacen tan particulares.
      Adoptar a un perro: claro que está fenomenal adoptar a un perro, pero posiblemente el que lo dice es el que no lo hace, sin embargo, la mayoría de los que compramos perros somos de los pocos que nos involucramos cuando vemos a un perro perdido, abandonado, maltratado,... ya sea llevándolo al veterinario, curándolo, dándole de comer y cobijo hasta que encontremos a su dueño, un nuevo dueño o incluso dándole cobijo para siempre.
      Luego está el que no aguanta si no critica y busca el otro punto: esto sucedió en un programa de televisión, uno de debates. Una señora recogía perros, los llevaba a su casa y los cuidaba hasta que se los colocaba a alguna familia o se los quedaba para siempre (la mayoría de las veces) y los tenía en buenas condiciones al parecer. Es decir, una señora de buen corazón que tenía una canina en casa. Pues la pusieron "verde". La crítica le llegó porque hay hambre en el mundo: "Señora lo que tiene que hacer es traer niños saharauis y darles de comer, seguro que están más necesitados que sus perros". No mezclemos churras con merinas. Desde luego si la señora hubiese optado por la opción que los contertulios dicen, hubiese hecho una obra inmejorable, pero hizo otra. ¿Hay que criticar e insultar por hacer una buena acción, aunque no sea la mejor? Claro que no, las buenas acciones bien venidas sean. Si todos hiciésemos alguna, seguro que el mundo sería mejor, pero por desgracia la acción de algunos sólo es criticar.

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Macho o Hembra
      En prácticamente todos los libros se habla de la elección del perro y en esta elección entran variables como mestizo o de raza, dentro de los de raza las diferencias más significativas de cada grupo, como pastores, retrievers, nórdicos,... y por último la elección de macho o hembra. Aquí, aparte de las diferencias morfológicas que pueda haber (dimorfismo sexual) vamos a ver las diferencias de carácter.
      Las diferencias morfológicas son más o menos evidentes en cada raza y sólo se podrían tratar raza por raza. Lo que casi siempre se cumple es el tamaño, siendo el macho mayor que la hembra. Por otra parte, las diferencias que veremos a continuación son a nivel general, pudiendo haber diferencias individuales. En los perros como en los humanos, cada individuo tiene su propio “carácter” y su “forma de ser”.
      El macho suele ser más juguetón, más infantil en sus juegos y en ciertos aspectos del juego quizá sea más divertido.
      La hembra suele ser más cariños, mimosa y estar más apegada al dueño. Quizá sea el instinto maternal el que haga que sea más protectora con los niños, llegando a hacer proezas por salvaguardar a los “cachorros humanos”.
“En una ocasión, estábamos en la huerta de nuestra casa tomando el sol y Carlos, uno de mis sobrinos, que aún no llegaba a los 3 años, estaba jugando en una acera un poco inclinada. Xana, una malamute estaba echada a mis pies cuando de repente se levanta como si fuera a la caza de un gato, rapidísimo y se quedó quieta en mitad de la acera, cuando vemos que mi sobrino viene cuesta abajo sentado en un monopatín. Xana hizo de muro de contención con el máximo cuidado y lo que podría ser un buen trompazo quedó una anécdota de lo más curiosa”
      Se hicieron algunos estudios con cachorros, éstos sin ningún tipo de adiestramiento ni condicionamiento humano, los ponían en alguna dificultad para ver como reaccionaban y parece ser que hubo un mayor porcentaje de hembras que superaron el contratiempo.
      Uno de los temas más comentados a la hora de elegir macho o hembra es el celo y generalmente hace que la hembra salga peor parada. Quizá aquí le demos la vuelta a la tortilla: cuando la hembra está en celo sangra y esto hace que manche la zona que ocupa. En algunas hembras el sangrado pasa prácticamente desapercibido y en otras es bastante copioso. Desde luego puede ser un inconveniente dependiendo de donde haga vida la perra (la diferencia puede ser muy grande: en el interior de un apartamento o en un cerrado al aire libre), en el peor de los casos se puede solucionar con unas simples braguitas durante esos días. Se suele decir que cuando la hembra está en celo se llena de perros los alrededores de la casa. Esto es un inconveniente pero como aquí estamos valorando las diferencias entre macho y hembra, pensemos un momento: realmente el que se escapó de casa y está en la calle rondando la casa de la pretendida es el macho. Por otra parte, este problema en el caso de la hembra está muy delimitado en frecuencia y duración: el celo se repite cada 5 o 6 meses (según la raza y características de cada hembra) e incluso algunas razas como el Basenji sólo lo tienen una vez al año (en el Malamute suele ser cada 5, 6 meses). Aunque solemos decir que el celo duro un mes aproximadamente, en realidad ese es el tiempo en el que solemos ver un agrandamiento de la vulva y un sangrado en mayor o menor medida. En realidad la hembra acepta al macho sólo durante 5 días de esos 30. Esta fase es el verdadero celo o estro. En el otro extremo está el macho; éste siempre está en “celo” o disponible y alerta a cualquier posible conquista. Es más, en un radio de incluso un kilómetro de distancia si cualquier hembra está en celo, el macho puede localizarla e ingeniárselas para escapar y formar parte del coro de pretendientes de la susodicha hembra. Decimos que el macho está disponible todo el año y además si hay en celo una hembra cercana el nerviosismo de éste se hará realmente patente y no sólo durante la fase de estro sino que también en la fase de proestro. Con lo cual, si la hembra “pierde los papeles” durante 5 días, el macho los pierde durante 15 y eso con una sola hembra, porque si después de esos 15 días entra en la fase de proestro otra vecina el nerviosismo del perro perdurará. En resumen, a diferencia de lo que sucede con la hembra, el macho está en “celo” todos los días del año durante toda su vida, con un aumento de interés sexual cada vez que huele las feromonas de una hembra en celo. Cada uno debe valorar que es más problemático, tener una hembra que durante unos días al año sangra, tiende a escapar y recibe a los machos del vecindario o tener un macho que tiende a escapar y a cortejar a todas las hembras del vecindario en todos los celos de éstas. En esta época, una fuga por parte de la hembra, hace posible que vuelva preñada, con el consiguiente problema para el dueño. Generalmente el dueño del macho “se lava las manos”. Lo recomendable es que el dueño de la hembra tenga controlado cuando la perra está en celo y esos días cercar perfectamente el lugar donde vive y cuando salga a pasear no la suelte en ningún momento. Con esto no tendrá ningún problema.
       En general el macho es más dominante con sus congéneres, pudiendo llegar a haber agresividad por dominancia si no se sabe sociabilizarlo. Aunque en algunos casos la hembra puede ser más agresiva que muchos machos, a nivel general el macho lo es más, quizá sea la testosterona, la rivalidad, el instinto más marcado de territorialidad o simplemente que ser más grande y fuerte hace que se autoproclame jefe de manada (ya sea en familia de varios perros, en la propia familia de humanos o con los compañeros del parque) y tendrá que demostrar que es el jefe contra muchos otros que también se sienten capaces de retarlo, en estos casos si uno no se somete después de unos gruñidos y unas exhibiciones de caninos el paso siguiente es la pelea. La hembra suele ser de la filosofía “vive y deja vivir” y en la época de celo puede gruñirle al macho sin peligro de que el pretendiente le haga nada (en la mayoría de los casos).
      Si el deseo sexual del macho como el de la hembra y la agresividad son realmente un problema para los dueños, ya sea porque no pueden asegurar que no escapen o porque sea realmente agresivo una medida a tener en cuenta es la castración. De esta forma las diferencias de comportamiento entre macho y hembra se reducen: no habrá interés en fugarse cuando una hembra esté en celo ni la hembra estará en celo (con lo cual no tendrá interés en fugarse ni tendrá pretendientes alrededor de su casa), por otra parte el descenso del nivel de testosterona hará que la agresividad también disminuya.
      Generalmente llegará el momento en el que el dueño quiere cruzar a su mascota. Aquí también hay varios puntos a tener en cuenta. El dueño del macho generalmente accederá a cruzarlo con una hembra casi sin dudarlo (deberían tener cierta responsabilidad como raza, líneas y sobre todo factores genéticos. También hacer acuerdos de antemano para cualquier imprevisto). Un macho puede tener docenas de camadas con sus cientos de cachorros al poder cruzarse con distintas hembras. Pero la realidad es otra: el que decide tener la camada es el dueño de la hembra y este es el que elige al macho. Como “cualquier” macho estará disponible, el dueño de la hembra elegirá al “mejor” macho. Con lo cual, tal y como pasa en una manada de lobos, sólo uno cruzará todas las hembras de la zona y los demás, aunque “podrían” tener cientos de hijos, es muy probable que jamás tengan uno. Con esto sacamos en claro que el dueño de la hembra (siempre que no haya problemas) podrá decidir y conseguir que su mascota tenga hijos y además podrá disfrutar del período de gestación, parto, período neonatal, imprinting,... mientras que el dueño del macho esperará a que un día le hagan una “proposición indecente”.
      Después de ver las diferencias (algunos dirán que su perro es más cariñoso que la perra del vecino; que la perra de su primo es más juguetona que su perro,....) hay que tener claro que más importante que elegir el sexo es saber si vas a tener el nivel de compromiso necesario para aportarle lo mínimo y un poquito más. Saber que no es un juguete que se puede desconectar cuando estás cansado y saber que es muy probable que dure unos trece años. Si esto lo tienes claro y además tienes interés, paciencia, firmeza y eres coherente, seguro que estarás encantado elijas macho o hembra.
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